Pasamos agosto y llegó septiembre. Ese calorcito tenue por las mañanas, el resplandor del sol y el aire de chilenidad. Vuelven a cantar los pájaros y los árboles comienzan a recuperar su color. Hacemos subir al cielo los volantines. Me gusta septiembre. La gente se pone más cariñosa de lo habitual, y parecemos unirnos bajo un solo estandarte, a pesar de los detalles y pormenores. Compartimos una identidad, nos tomamos la misma chicha. La gente pasa por alto las diferencias, se hace más amigable, compartimos la empanada y bailamos todos juntos sin importar nada, ni siquiera la clase social. Eso es lo lindo de septiembre, eso es lo lindo de mi chile querido.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario