Se vuelve cálido el aire. El color comienza a pintar las calles, talvez, mi alma. El sol, acaricia mi tristeza, la abraza, la comparte. Y aún así, me siento sola en esta inmensidad. Todo está plagado de recuerdos. De esa caja de besos que contenía tu rostro y el mío. Se me hace difícil no pensar, no imaginarte alrededor de mi cintura. Y cada vez que creo que camino, vuelvo a sentir que me haces tanta falta.

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