Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 29 de septiembre de 2011

'Till world ends

Mi mundo se desvanece, y eso que no fue el fin del mundo. Las cosas parecen estar tan claras a veces, y otras, sin sentido absoluto. ¿Dónde está anclado mi ser? Hay un completo universo de preguntas, de resentimiento, de paisajes que me gustaría volver a pintar y no puedo. Hay un dolor arraigado no sé desde cuándo ni para qué. Pero se ha asentado con toda la confianza y la desfachatez que le son propias. Se burla de mi, se encarga de no verme sonreír. ¿Cuándo dejo de hacerme cargo de lo que no está en mis manos? Para volar, a veces (la mayoría) hay que ir soltando ese peso extra de las mochilas. ¿Por qué me es tan difícil dejar lo que no me pertenece? Si tan sólo pudiera olvidar. No sólo que existo, sino, aquello que me ha marcado en la profundidad de mi alma. ¿Por qué no alcanzo esa tranquilidad del interior? Esa paz con uno mismo que permite respirar y despertar con sentido de que estás vivo. Me falta ese sentimiento. Quiero omitir este vacío que llevo dentro. Despojarme de todo lo que no me sirve ni me llena. ¿Qué es lo que necesito? Tanto tiempo soñando con nubes de algodón, que talvez, ese es el problema. O talvez, no, ¿por qué no creer que puedo merecer algo mejor? Tan fácil sería poder desentenderse de todo, incluso, del hecho de que estamos en el mundo para marcar algún tipo de huella, a gran escala o en un sentido ínitmo y personal. Cualquiera sea el modo, por algo vivimos. ¿A qué me aferro yo en esta existencia? Pocas cosas parecen valer la pena en este minuto. Pocas cosas parecen llegar a puerto en la travesía de mi historia. Y lo más irónico, es que las relaciones que más nos lastiman, son de las que más nos aprehendemos. ¿Por qué? ¿Con qué maldito objetivo? Mi mundo se desvanece, y eso que no fue el fin del mundo.

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