Sostenía tu cabeza cansada en mi hombro. Y no sé por qué sentí que tus ojos estaban lejos, muy a la distancia, de los míos. Quisiera saber qué es lo que callas, ese silencio mientras conducimos y ves las calles pasar. Han pasado los años, ha disminuido la oxigenación. Eres una princesa, lo sé, con ilusiones, besos de colores y corazón desmesura. La misma figura que se aferra a lo imposible, y que de tanto en tanto hace berrinches. Eres esa que saca alegrías de los bolsillos para ponérselas en los labios, y que sumerge tristezas no sé en dónde. Y yo, soy tu pequeño niño, estoy contigo, quiero cuidarte y aprender a ser mejor. Quiero ser lo que tú esperas, y que nuestro universo sea una tarde de verano que dure por siempre. No más fantasías princesa. Que cada cosa bella que vea sea tú que vuelves.

1 comentario:
Interesante escrito, saludos.
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