Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 16 de abril de 2012

Noche de volcán

De noche, como muchas otras. Caen los relámpagos sobre mi cuerpo, se retuercen. Las fauces y el volcán, unidos, estremeciéndose, generando la debacle. Tanto fuego y sin barreras, sin nada que le conduzca a la calma. Se mueven los océanos en ira y tempestad. Algo necesita salir, ser liberado. Sube desde las vísceras a las cuerdas vocales. Sube desde las entrañas hasta las groserías. Algo quiere decir a la cara y no se atreve. ¿Pero qué más da? ¡De una vez por todas, suéltalo! ¡Déjalo ya! Que se queme en la tormenta, y a mi, me sulfure el interior; ese cuarto de negro sujetado a la controversia, impulsado desde la cólera. ¡No más!. Que por fin se desate la furia y emancipe a la verborrea.

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