Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 19 de abril de 2012

Espacios relacionales

Todos, en la vida, tenemos espacios donde nos sentimos cómodos, y otros no tanto. Y según esa dinámica, nos vamos moviendo entre lo que nos es placentero, y lo que tenemos que ir pudiendo aprender a tolerar y/o manejar de la manera más adaptativa posible. Sin embargo, además de esos espacios, existe uno mucho mas íntimo que los otros dos; el espacio personal o privado. En ese espacio, uno tiene libertades especiales, sentimientos de seguridad, cobijo, tranquilidad, relajo, etc. Es un lugar que permite al self "simplemente ser y estar" y vivirse como tal. Es un espacio donde no hay que rendirle cuentas a nadie, y por el contrario, disfrutar de nuestros intereses, descansar, y descargar energías negativas para recargar las positivas. Es un espacio para respirar profundo y sentir el cuerpo liviano. Una situación de completa unidad y armonía. No obstante, el problema de los espacios relacionales, es que de vez en cuando, ese espacio íntimo es vulnerado en su esencia y sus derechos, nos sentimos amenazados, coartados en esa sensación de libertad que es necesaria para proteger la sanidad mental y la cordura. Y por experiencia propia, una de las peores sensaciones del mundo, es sentir que no hay lugar en el cual puedas estar tanquila, en paz contigo mismo. Sentir que te han invadido de tantos frentes y maneras posibles, que no se vea probable, la existencia de un lugar físico ni imaginario, que pueda entregar sentimientos de bienestar y equilibrio. Es sin duda, una de las situaciones más perturbadoras de la vida, al menos para mi.

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