Estar en un cuarto rodeado de personas y no tener nada que decirles.
Mirarlos, pasar al costado y no tener nada que decirles.
No poder confiar. No poder apoyarse.
No contar con nadie al final del día.
No tener ganas.
No querer más nada.
Ni pensar que algo puede cambiar.
Compartir el mismo espacio y no tener nada que decirles.
Comer la misma comida y no tener nada que decirles.
Nada que esperar.
Nada que creer.
Tenerlos a un centímetro y no tener nada que decirles.

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