Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 2 de octubre de 2012

Ayer por la mañana

Ayer en la mañana la casa estuvo vacía. Como esos días que ya sabés. Persianas en anochecer, la oscuridad pintándose de rojo, una reunión agendada a las ocho y media, con esa sutil "helada" matutina. Abrir los ojos y ver tu sonrisa. Extender los brazos y recibir un beso. Hacer un espacio para sentirte en mi costado, con los pajaritos cantando y la piel adorándose en demasía. Ayer la casa estuvo vacía. Como esos días que ya sabés, que planificábamos un amor furtivo, para soltarlo todo y entregarlo todo. Ni más, ni menos, todo. Con el frío y el calor al mismo tiempo. Con todos los planetas alineados, y algunas veces, ni por si acaso. Ayer la casa estuvo vacía, sólo que ya no había ninguna reunión que agendar, ni sonrisas por ver al despertar, ni besos que recibir. Y esa pieza que se pintaba de rojo, ayer por la mañana no era más que soledad recubierta de gris. 

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