
Jamás imaginé que las cárceles podrían desaparecer y que los pétalos de mi mundo se abrirían poco a poco en primavera para dejar ser a aquella musa que vive en mi interior. No pensaba en crecer, no lo creía posible. Pero lo hice. Los caminos de la vida me impulsaron a madurar, y otras personas también provocaron saltos en la historia. Y ya no soy niña, soy mujer. Y aquellas frágiles alitas de un entonces, hoy son mis puertas al paraíso. Y tú... aquel pasaje a la felicidad.
1 comentario:
Carceles. Todos tenemos derecho constitucional a fuga. Ahora, si se logra, ahi es cuando queda la cagada. Y musa, siempre que leo esa palabra me acuerdo de musas angeles y duendes. Castellano en el colegio, parece un siglo atras. Saludos, y cuida las alas y el pasaje.
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