
Todos los caminos se bifurcan, se tuercen, se mal interpretan, se pierden. Siempre existe una cosa con su polaridad, el blanco con el negro, el amor y el odio. Nada es uno, pues todo tiene su doble opción. Y entonces las elecciones se hacen difíciles, se encarnan. Y quisiera poder sacarme este nombre que cargo y esta piel que me pesa, gritarle al mundo que soy más que un poco de cera y carne finita. Pero no, todas estas impresiones, y los diseños de colores quedan como sangre derramada en diarios, o escondidas debajo de la almohada. He querido bailar, y mis pies se han cansado. He querido volar, y de a poco me han quemado las alas. No me quedan estrellas. Y al final, todo se reduce a cenizas. Sé que moriré. Sólo espero que no sea entre las espinas.
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