
Todo sería más fácil si no me importara. Podría dejarlo ir, sin problemas, sin llanto ni tristeza. Habría una risa mentirosa, y un adiós un tanto parco. Pero no, siempre hay una cuota de complejidad en la vida, y no sé por qué siento que hoy, esa cuota, suele rebalsarme un poco la copa. Mi torpeza, o quizás la tuya, nos tiene frente a frente separados por la vía de un tren, y nos miramos, sé que piensas, pero tú estás lejos de poder llegar a comprenderme. Luego la soledad de un bosque, y una gota en mi que se apaga silenciosa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario