Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 4 de agosto de 2008

Duele callar


Duele callar. Dormirse a oscuras y en plena mudez cuando hay tanto que decir. Tanto que reclamar. Tanto que confesar. Duele. A veces hay lágrimas. A veces sólo me muerdo la lengua. Y sin embargo, es más fácil, es más sencillo que tener que enfrentar aquello que nos cuesta hacer.. sincerarnos. Justo cuando me preguntaba muchas cosas, sobre mi, sobre nosotros, sobre el por qué de millones de situaciones, caía en esto que digo, en esto de lamentarte por dentro. Y así estuve muchas noches. Culpándome a mi misma de tamaña cobardía, y culpándote a ti de ser tan bruto. Y entonces tú dormías en un rincón y yo en el otro opuesto. Y nuestras espaldas se separaban sin siquiera decirse adiós. Mentiras y tristezas. Verdades y silencio. Es mi maldito afán de querer procesar tanto las cosas, de acostumbrarme a aquello que siento por dentro en vez de soltarlo rápido y sin omisiones. Y así muero, como un pájaro de fuego que se deshace en tus manos. Duele callar... ¿y por qué no puedo decirlo?

No hay comentarios.: