Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 28 de julio de 2008

Corazones infartados


Jamás pensó que llegaría tan lejos. Que pasarían los meses viendo cómo todo prosperaba de a poco. No, nunca lo imaginó. Ni tampoco que surgirían frutos de flores ya marchitas, ni amores de corazones ya infartados. Antes de empezar ya creía que fracasarían. Y entonces, con el tiempo, vio que sus cálculos matemáticos habían fallado, y que las estadísticas escritas en servilletas de papel no aportaban nada de realidad. No podía controlar las variables de la vida, ni sus sentimientos verdaderos. No podía manejar el clima, los sueños o las vueltas del amor. Y pareció todo tan irreal ante sus ojos, como una película mágica o una ilusión maravillosa casi imposible de cumplir. Se había visto envuelta en algo dulce, algo como sábanas de algodón de azúcar, nubes de caramelo o labios de manjar. Era una misteriosa obsesión, y a cada día que probaba de la receta, su gusto le encantaba más y más. Qué dichosa osadía la del querer, y qué magnífico es.. no saber lo que el destino puede traer. 

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