Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 13 de agosto de 2009

Juego a perder


Siento que juego a perder. O eso creo. Pero desde hace mucho rato. Juego a creer que sé cosas, lo que quiero, lo que soy, lo que me gustaría ser y lo que no, lo que amo y lo que no amo. Juego a perder todo el tiempo. Y entonces no queda ni siquiera un pilar de mi castillo mágico en pie, ni su plata, ni su luz, ni su seguridad. No queda ni una flor viva, ni su rocío, ni siquiera una sonrisa de niño inocente. Camino de atrás para delante, y no puedo unir una sílaba con otra. Intento dar puntadas, pero no alcanzo a construir las palabras, no estoy lista para decir, para hablar. Quizás aquí es donde me he convertido en una sombra. Me pierdo en el horizonte y es extremadamente difícil. Juego a perder todo el tiempo. Todo lo que tengo, todo lo que creía tener, todo lo que me parecía valioso en este mundo. ¿Qué me pasa? Ya no puedo respirar por las mañanas, siento que me ahogo en una bolsa de plástico. No tengo motivo por el cual levantarme y decir "hoy todo será mejor". Es invierno. Pero no sólo en la ciudad, sino que también en mi corazón. Y así como las hojas caen, el mío se va haciendo pedazos de a poco. ¿Por qué estoy en este punto? ¿Cómo llegué a aquí? Juego a perder todo el tiempo. Cada maldito segundo del día. Cada vez que abro la boca, cada vez que no lo hago. Cada vez que estoy, cada vez que no lo estoy. Y se me hace incomprensible todo este titireteo en mi contra. Sin embargo, sigo aquí. Sigo aquí esperando algo que no entiendo, algo que no conozco. Quiero algo para sentir que no todo es un juego a caer y perder. 

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