Llueve y no para de llover. Desde ayer en la noche que llueve. Y toda la noche tuve el sonido de las gotas en mi cabeza. Encima mío. Creo que no dormí nada. Creo que me quedé pensando en tantas cosas, que casi siempre, al despertar, me he olvidado de la mitad. Pero de lo que sí estoy segura, es que me dije a mi misma muchas veces, que me concentrara en descansar, en vez de pensar, en vez de estar pendiente de lo molestoso que era la lluvia golpéandose contra la canaleta de mi pieza. Recuerdo que me dolía la guata, y que tenía una sensación de vacío como que iba a vomitar. Estos días me ha pasado eso. Y creo, sin duda, que mi estómago ha estado bajo demasiado estrés, y mi colon está apenas sobreviviendo. He tenido muchas tristezas, muchos dilemas que resolver. Y aún estando en proceso, porque no he resuelto ninguno, se nota que cada uno de ellos está empezando a pasarme la cuenta. Todos los días despierto con dolor de cuello, con dolor de guata, no duermo bien. Son claros indicios, ¿no? Y pienso entonces, que hoy, un día en que sólo hay lluvia por todos lados, incluso en mi cabeza y en mi corazón, se viene difícil. Sí, tendré que pensar en tantas cosas más, decidirme, realmente optar por ciertas acciones, rumbos y cosas, y sostenerlas. ¿Ves que cuando digo karma ahora no suena tan loco? Siempre está ahí haciéndome elegir. Sólo espero, que la lluvia no me nuble la vista, que no me haga resbalar en un piso mojado, que no me haga equivocar, sobre qué camino tomar.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
sábado, 15 de agosto de 2009
Sólo lluvia
Llueve y no para de llover. Desde ayer en la noche que llueve. Y toda la noche tuve el sonido de las gotas en mi cabeza. Encima mío. Creo que no dormí nada. Creo que me quedé pensando en tantas cosas, que casi siempre, al despertar, me he olvidado de la mitad. Pero de lo que sí estoy segura, es que me dije a mi misma muchas veces, que me concentrara en descansar, en vez de pensar, en vez de estar pendiente de lo molestoso que era la lluvia golpéandose contra la canaleta de mi pieza. Recuerdo que me dolía la guata, y que tenía una sensación de vacío como que iba a vomitar. Estos días me ha pasado eso. Y creo, sin duda, que mi estómago ha estado bajo demasiado estrés, y mi colon está apenas sobreviviendo. He tenido muchas tristezas, muchos dilemas que resolver. Y aún estando en proceso, porque no he resuelto ninguno, se nota que cada uno de ellos está empezando a pasarme la cuenta. Todos los días despierto con dolor de cuello, con dolor de guata, no duermo bien. Son claros indicios, ¿no? Y pienso entonces, que hoy, un día en que sólo hay lluvia por todos lados, incluso en mi cabeza y en mi corazón, se viene difícil. Sí, tendré que pensar en tantas cosas más, decidirme, realmente optar por ciertas acciones, rumbos y cosas, y sostenerlas. ¿Ves que cuando digo karma ahora no suena tan loco? Siempre está ahí haciéndome elegir. Sólo espero, que la lluvia no me nuble la vista, que no me haga resbalar en un piso mojado, que no me haga equivocar, sobre qué camino tomar.
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