Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, sí he llegado a este antiguo punto en el que un fuego me quema dentro. Una especie de bola de fuego y polvo brillante sube y baja por mi esófago hasta llegar a mi estómago. Y ahí explota en millones de vibraciones que viajan por todo mi cuerpo. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, echaba tanto de menos sentir tus manos, tus dedos entremedio de los míos, que parece casi una locura que seamos niños otra vez. Nos miramos, nos reímos solos, y nos observamos para saber si el otro nos está buscando con los ojos. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, las letras lo dicen todo, aparecen solas escapando de mi piel. Me gusta esto de empezar de nuevo, de cero, de que me conquistes. Me gusta estar otra vez en tus brazos, y que tus besos, incendien esa bola de polvo y fuego.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
domingo, 16 de agosto de 2009
Polvo brillante y fuego
Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, sí he llegado a este antiguo punto en el que un fuego me quema dentro. Una especie de bola de fuego y polvo brillante sube y baja por mi esófago hasta llegar a mi estómago. Y ahí explota en millones de vibraciones que viajan por todo mi cuerpo. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, echaba tanto de menos sentir tus manos, tus dedos entremedio de los míos, que parece casi una locura que seamos niños otra vez. Nos miramos, nos reímos solos, y nos observamos para saber si el otro nos está buscando con los ojos. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, las letras lo dicen todo, aparecen solas escapando de mi piel. Me gusta esto de empezar de nuevo, de cero, de que me conquistes. Me gusta estar otra vez en tus brazos, y que tus besos, incendien esa bola de polvo y fuego.
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