
Como opinión personal, siento lástima de las personas emocionalmente rígidas, que piensan que con control mental solucionan todo. ¿Dónde está la comunicación con el cuerpo? ¿Donde está la comunicación con los propios sentimientos, los dolores, con lo que le sucede a mi mente y cuerpo? Odio cuando tratan de "evadir" los problemas, como si negando su existencia, efectivamente desaparecieran. Las desventuras sólo pierden intensidad en la medida en que uno conversa con ellas, se pregunta, las entiende, les entrega significado, aún cuando éste pueda ser doloroso en el momento. Dejo de tener miedo, angustia, tristeza, etc, sólo cuando me pregunto por qué tengo esos sentimientos, qué me los provoca, qué puedo hacer con ello, no fingiendo que no los tengo, o acallándolos. Es una manera de sobrevivir que no nos conduce a la vida, sino por el contrario, a la enfermedad.
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