Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 1 de mayo de 2011

Niëli, El Engendro de la Muerte (8)

Niëli vivió entonces, escondido en la Torre Oscura, ayudando a Sauron en la planificación de sus ataques y batallas. Y durante esos años, se volvió cada vez más experto, ágil y malévolo.
Cuando Sauron fue destruido para siempre, al ser el Único arrojado a las llamas del Orodruin, Niëli e Ingwethil debieron huir, regresando a la antigua cueva de las Montañas Nubladas.

¿Qué creen que ocurrió entonces hijos míos?
Los niños se miraron mutuamente con algo de sueño, no obstante, estaban deseosos de llegar al final de la historia.

Pues bien, el tiempo que siguió, estuvo marcado por la ira y la tristeza. Ingwethil lo acompañaba en todo momento y su plan estaba resultando tal como lo había previsto, la Tierra Media tendría un nuevo señor.
Ingwethil reunió a los servidores de Sauron que, tras su muerte, habían quedo solos, renegados y dispersos, y cerca del lugar donde había estado Barad-dûr, les mandó a construir una nueva torre. Se llamaría “La Torre del Engendro” y sería cien mil veces más aterradora.
Niëli, por su parte, estaba seguro de que su misión y razón de ser, era completar la tarea que Sauron se había propuesto y de la misma manera, vengaría la muerte de su padre.

Dentro de la torre comenzó a prepararse para el momento final. Sus calabozos estaban sumidos en la oscuridad, llenos de seres capturados y de criaturas que lo ayudarían a cumplir sus fines. Planificó cada detalle, cada muerte, batalla y destrucción, y se regocijaba pensando que prontamente Arda sería suya, por la eternidad.
Para ese entonces, todos se preguntaban quién era este nuevo caballero negro que venía a amenazar la paz y la seguridad que con tanto esfuerzo habían conseguido consolidar, al comenzar la Cuarta Edad.

(Continuará...)

No hay comentarios.: