
En las noches cálidas, como ayer, adoro en demasía la sonrisa de tu cuarto y el mío, tu mano en mi costado. La adrenalina, los labios de caramelo, el cabello libre al viento. Necesito esa luz que me hace respirar eterno, esos dedos dibujando mi clavícula y tu corazón alocado. Me inspira, me llena, me hace desear la luna y el beso. Lluvia sobre mi piel. Despacio, suave. El calor y el frío. La dulzura en un instante, la amalgama de aventuras y de sensaciones recorriéndome sin freno. El amor en la ventana, la oscuridad tallando nuestros cuerpos en sublime perfección.
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