Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 15 de mayo de 2012

Acuarela

La vida tiene tantos tintes, tantos colores, así como las emociones y los sentimientos. Los colores son una de las primeras cosas que aprendemos del mundo, junto con caminar, decir "mamá" a alguien, tener la noción de "mío", etc. Y no me parece que sea casualidad. Con los colores nos apropiamos del concepto de existir, y de todo lo que podemos capturar de ese mundo. Con los colores representamos, explicamos, simbolizamos, y hasta nos describimos a nosotros mismos. Con los colores distinguimos afectos, podemos darle significado a un día, a un minuto. Toda mi vida he pensado mi poesía en colores, será por esto mismo supongo. Hay tantos matices, tantos colores por mezclar, por descubrir. Cada tono es una experiencia distinta, un sentimiento más afable o más amargo. Un aquí y ahora. Un instante. Por eso, yo propongo hacer la vida con colores. Amar con colores, soñar con colores, reír, llorar, despertar, caminar, todo. Yo propongo tener sexo con colores, hablar, cantar, hacer música, reconocer el propio cuerpo y el de los demás, reconocer el aire, las hojas en el otoño, el lenguaje de los sentimientos. Propongo vivirse como un color, o varios, o los matices, o en transición de épocas. Propongo vivirse como un color a cada segundo, todos los días. Con cada abrir y cerrar de ojos. Maravillarse. Jugar. Despertar a las tonalidades, a la luz, a las sombras, a la profundidad, a la emoción. Irradiar colores. 

Pintura de una clase de arte. IV medio.
Mi versión de Van Gogh.

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