Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 25 de mayo de 2012

La mitad de una naranja

No podemos amar a nadie, sin amamos a nosotros mismos primero. Sólo siempre y cuando nos amemos, podremos transmitir amor a los demás. Y en ese amar a otros, dejamos de amarnos, si es que renunciamos a nuestra naturaleza y ser auténtico, en pro de agradar a un otro. En el amor, uno mismo y el otro, no deben pedir disculpas por ser como son. Si hay amor, hay aceptación genuina, y reconocimiento de la belleza de todas las partes que componen a esa persona. Si hay amor, el ser puede desarrollarse libremente, y las personas crecen a partir de la complementariedad, de las diferencias, no de una igualdad impuesta. 

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.” 
(John Lennon)

No hay comentarios.: