Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 24 de mayo de 2012

De cara al ser

Por fin se abandona la máscara para entrar al escensario, desnudo, resignado, de lleno, con todos sus matices y múltiples giros. Se acabó el tiempo. Se acabaron las excusas. Es hora de mirar de frente y confrontar el propio ser, sus sombras, antagonistas y proyecciones. Lo peor ya ha sucedido; darse cuenta de la necesidad del enfrentamiento. La necesidad del sí mismo de buscar la recuperación y la sanación de todo lo doliente, lo amargo, lo innecesario. ¿Qué más puede pasar? Después de la búsqueda deviene nada más que el autoconocimiento, la aceptación, el autocuidado, el amor, y el ser capaces de soltar, de resignificar. Nada puede haber de negativo en eso. El miedo es un paralizador engañoso. Lo peor ya ha sucedido, y ahora sólo resta abrirse por completo, acceder a la consciencia plena, a las posibilidades, las transformaciones, el renacimiento. 

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