Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 20 de mayo de 2012

In blank, or anywhere

Hoy he estado con la mente en blanco todo el día, o no en blanco, en cualquier parte. Intento concentrarme. Intento cumplir con las responsabilidades y por algún motivo, no puedo. He mirado la pantalla numerosas veces, de reojo, pensando en algo, queriendo decir algo, sin finalmente escribir nada. Parece que ahora sí. Parece que el vacío sí tiene palabras, algo de vocabulario, una pequeña lista de sin sentidos y proverbios chinos. Se hace difícil mirar la línea recta y caminar por ella. Derechamente y sin tropiezos, sin mirar atrás. Se vuelve menos complicado, y a veces no tanto, estar en el medio de las grandes cosas, de las decisiones, de las personas importantes. Tirando de la cuerda de un lado a otro, sin lastimar a nadie. A veces creo que se puede, y otras, me parece imposible que alguien no salga herido. Me parece ridículo tener la suerte de algunas cosas sólo en mis manos y otras, tan invisibles, intocables. Como si pudiese aprehender, poseer, sólo algunas cosas, y las demás, estuviesen en los bolsillos del titiretero. Lejos de mi alcance, de mi cognición, de mis esfuerzos efímeros por comprender, por asimilar. La música despierta tantas cosas a estas alturas, y de tanto en tanto, vuelvo a sentir esa tempestad agitándose de vena en vena, de sangre en sangre, de osadía en pieza oscura. Como si las incertezas fueras infinitas, y sin importar qué haga, seguirá el vacío pisándome los talones. He pensado en sacurdir, en remercerlo un poco de tal insólita comodidad, pero parece que le ha gustado vivir apegado a mi sombra. La música despierta tantas cosas, hace saltar a la melancolía como una pulga en la cama, lleva al amor a estar debatiéndose entre espadas y azucenas, y sin duda hace cantar a los sentimientos más oscuros, lo más profundos. He estado con la mente en cualquier parte, con las emociones batallando unas a otras, con esa sensación de tener el aire encerrado en la garganta, el cuerpo atiborrado, y a la vez, tan vacío. La dinámica circular de las preguntas, las respuestas ya conocidas y más de lo mismo pintarrajeando las paredes. Más de lo mismo por todos lados. Más blanco, más negro, tintes de gris, rayones furiosos de rojo. 

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