Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 7 de octubre de 2011

Gris, rosa o violeta

Una tarde grisácea, con sus diminutas gotas de lluvia y a ratos, nubes de algodón rosa, estelas color violeta. Miraba el cielo, sentía esa soledad viviente. Momentos llenos de silencios, y una piel helada en el frío, con calmantes o sin tapujos, la conclusión seguía siendo la misma. El camino está frente a sus ojos, saltar o no saltar es la pregunta. Reunir las fuerzas para preparar el puño una vez más, o escapar en bicicleta, una vez fue a la luna, ahora, quizás, no sabe a dónde. Se le hace confuso. Se le presenta un columpio detenido en el tiempo. Siente ese aire tenue que la inquieta, le revuelve los cabellos. Se encuentra distraída, con un poema faltante, con una palabra inexistente. La máquina de escribir continúa estando ahí, guardada en la gabeta de siempre, intentando retener el último beso en la eternidad de los segundos. Y ese cuerpo suyo, tuyo, vuestro, deja de estar tatuado con la luz del mundo. Con motivo, sin intenciones, o menos energía, algo se deshace en el infinito, talvez, sus labios, talvez, un sueño. 

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