¿Sabes?, a raíz de ayer, hoy aprendí algo que había sido imperceptible para mi como una posibilidad. No sé si me da rabia o me entristece, talvez lo segundo más que lo primero, y viceversa. Me deja pensando hasta qué punto es mi culpa, mi razón de existir como figura presente, o, si en realidad, yo no tengo nada que ver y es un problema tuyo. Pero en fin, estoy divagando y no yendo al punto en cuestión. Descubrí, tras todo el tiempo que nos conocemos y estuvimos juntos, que quizás, yo jamás pueda volver a estar contigo. Te preguntarás por qué, es lógico. Y la respuesta es que, cuando nos conocimos, si bien tenías grandes defectos que pudiste ir modificando, eras unas persona con chispa, vital, serio y reservado, pero que cuando lo conocías a fondo, podías observar su pasión por la vida, por las cosas que le interesaban, por el porvenir de Chile y otras cosas. Participabas de aquello que significaba algo importante para ti, tenías tu círculo de amigos y lo pasabas bien. El tema es que, después que yo aparecí, todo cambio tanto y no he podido explicarme el motivo. Eso me hace pensar, en si yo habré hecho mal las cosas. Creo jamás haberte pedido que renunciaras a algo (ni explícita ni implícitamente), que dejaras de ser esa persona con chispa, y no obstante, la perdiste. ¿Fue mi culpa? Pues, la verdad, he pensado en estas últimas horas, que no sé qué tanto bien te hice cuando estuvimos juntos. ¿Me tocó la parte sombría o te convertí en ello? Es una lucha personal de cuestionamientos que he tenido. Pensar, que talvez, mientras yo esté contigo, jamás puedas volver a ser esa persona con el enorme potencial que yo conocí cuando apenas éramos unos niños. Y, sinceramente, no sé si puedo cargar con ese peso sobre mi espalda. No es justo. No quiero tener esa responsabilidad, ni esa ira subyacente dentro de mi ser. No quiero ser la piedra en el zapato. No quiero impedir tu grandiosidad, todo eso que podrías llegar a ser. Dime una cosa, ¿qué pasó en el camino? Es como si ya no hubieses podido contra el mundo y tu luz se hubiese apagado. ¿No te das cuenta? Es un aire de miseria. Intento entender, intento poder mirar adentro de tu brújula y encontrar una dirección. Algo que me diga cómo fue que nos perdimos tanto en el trayecto. Que dejaste de ser tú, y entonces, yo comencé a amargarme por todo. Hoy pude visualizar, con el dolor de mi alma, que quizás, nunca podamos volver a estar juntos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario