Las separaciones, de todo índole (matrimoniales, de familia, de pareja, de trabajo, etc) tienen un momento justo... si se hace tempranamente, la friegas "para abajo", si se hace tardíamente, la friegas "para arriba". Déjenme explicar qué quiero decir...
Cuando las separaciones son demasiado tempranas, los individuos (algunos o todos) no estaban preparados para producir el alejamiento, talvez sólo a un nivel de razón, pero no de emociones. Por lo tanto, siempre habrán dudas, estará la posibilidad latente de que talvez si se hubiera hecho algo más, un intento, un esfuerzo, algo habría podido mejorar. (Lo cual, la mayoría de las veces es irreal, pero es inevitable cargar con la incertidumbre). Aparecen los culpables, alguien se sentirá "perjudicado" de verse visto arrojado a una situación en la cual no le preguntaron, ni pudo decidir o asimilar. Existirá por siempre, a nivel implícito, cierto resentimiento, cierta sensación de fracaso, cierta incomodidad. Eso es "fregarla para abajo".
Por otro lado, si las separaciones se producen tardíamente, los individuos (algunos o todos), han estado de manera sistemática y sostenida, expuestos a una situación que debería haber estallado hace tiempo. Por lo tanto, los niveles de molestia, de agresividad, de estar como a la defensiva y preparados para el "ataque", son muy elevados. Se convierte en una mochila demasiado pesada, que ya nadie puede seguir amarrando a la espalda. Y cuando los volcanes están explotando continuamente, o a punto de estallar, generalmente, los recuerdos bonitos se pierden y sólo queda rabia, enojo y amargura. Tiende a sólo destacarse lo malo de las relaciones, y todo lo que era positivo como que cae en una nebulosa profunda. Cualquier oportunidad de haber mantenido una buena relación después del quiebre, queda destruida. Eso es "fregarla para arriba".
Como ven, la cosa está difícil. Y aún así, creo firmemente en el tiempo preciso para las cosas. Hay un tiempo para todo, para amar, para sentir, para crecer, pero también, para saber hacer quiebres oportunos cuando las cosas sean insanas. Lo complejo, es tener tal nivel de consciencia para poder darse cuenta de cuándo y cómo, y saber tomar esas salidas.
Por otro lado, si las separaciones se producen tardíamente, los individuos (algunos o todos), han estado de manera sistemática y sostenida, expuestos a una situación que debería haber estallado hace tiempo. Por lo tanto, los niveles de molestia, de agresividad, de estar como a la defensiva y preparados para el "ataque", son muy elevados. Se convierte en una mochila demasiado pesada, que ya nadie puede seguir amarrando a la espalda. Y cuando los volcanes están explotando continuamente, o a punto de estallar, generalmente, los recuerdos bonitos se pierden y sólo queda rabia, enojo y amargura. Tiende a sólo destacarse lo malo de las relaciones, y todo lo que era positivo como que cae en una nebulosa profunda. Cualquier oportunidad de haber mantenido una buena relación después del quiebre, queda destruida. Eso es "fregarla para arriba".
Como ven, la cosa está difícil. Y aún así, creo firmemente en el tiempo preciso para las cosas. Hay un tiempo para todo, para amar, para sentir, para crecer, pero también, para saber hacer quiebres oportunos cuando las cosas sean insanas. Lo complejo, es tener tal nivel de consciencia para poder darse cuenta de cuándo y cómo, y saber tomar esas salidas.
But I like to keep some things to myself,
I like to keep my issues drawn,
It's always darkest before the dawn.
It's hard to dance with a devil on your back,
So shake him off,
Shake it out, shake it out.
(Florece + The Machine)

2 comentarios:
Pero entonces... hay un momento preciso para las separaciones? No contradice eso la naturaleza misma del quiebre?
Me gusta lo que escribes. Aunque muchas veces escribes con sangre en vez de tinta.
Hay un momento preciso para generar el quiebre cuando las cosas son insanas... y eso se aplica a las separaciones como concepto de "terminar con algo".
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