Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pertenecer al mar

No hay alegría más profunda que ir por la carretera y avistar el mar. Dejar Santiago y su cotidianeidad para pasar al sol, el descanso y el olor a sal. Ir adentrándose en los bosques, con el aroma de los eucaliptos, el color de la madera y la serenidad de sus costas. Siento que pertenezco al mar. No sabría explicar por qué, pero hay algo en el mar que me produce una sensación de infinita paz. Es como si mi alma entera se incendiara en dicha y alegría. Creo que talvez, en algún sentido me recuerda a ti. Y a esa etapa en la que yo me sentía feliz. Nunca podré olvidar, cuando con ternura y emoción nos cantabas “Vamos a la playa, oh oh ohhh”. Pareciera que fue hace tanto tiempo atrás. Sin embargo, con cada ola aventurera y rugiente, me siento en esa época nuevamente. Te echo tanto de menos. Todos los días que veo el mar. Me conecta con tu sonrisa, con ese abrazo que no te di. No pude despedirme como me hubiese gustado, acompañándote en nuestra casa de piedra, tomándote de la mano para que supieras que todo estaría bien. No pude. Pero bueno, no siempre está en nuestras manos. Y aún así, los lindos recuerdos permanecen intocables y perennes. Con todo el amor que sentíamos por el mar y con cada puesta de sol que ilumina y engrandece. Te quiero, por siempre.

No hay comentarios.: