Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Tranquilidad

Es tranquilizador sentir que uno está en lo correcto. Que has elegido o decidido algo pensando que lo hiciste bien, por un objetivo mayor o por un beneficio, talvez, no al corto plazo. Cuando uno se siente conforme con lo que ha optado, aparece una diminuta luz en el alma. Un sentimiento de tranquilidad. De que de ahora en adelante, todo será para mejor. Así me siento. Con la esperanza de que los cambios, si bien producen desajustes y resistencias en un primer momento, también son una oportunidad para organizar la propia vida de acuerdo a los sueños de cada uno. Es ese momento donde hay que parar, preguntarse si se está en la senda correcta, y seguir o volver pasos atrás para empezar de nuevo. Es como detenerse a mirar la brújula e izar la velas a donde el corazón nos dicte. Requiere fortaleza. Requiere introspección. Requiere la valentía de no seguir una ruta trazada por otros, o sólo porque está dibujada en el mapa. Porque es el camino fácil. "A veces, las mejores decisiones son las más difíciles de tomar y las más dolorosas". Quiero mirarlo de esa manera. Como un desafío. Como el detente que necesitaba para re-orientar los pasos de mi vida. Quiero pensar que aquello que nos duele también tiene un sentido como decía Frankl, y que las cosas sí ocurren para enseñarnos algo. Quiero mirar los días con una fe renovada. Quiero aprender de las caídas y de las levantadas. Siento que puedo. Siento que soy. Siento una tranquilidad interior.

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