
Experiencia sublime y tus dedos tanteando mi cintura. Mi piel se estremece, veo tu sombra, no te detienes, ni pensamos. Si lo quieres búscalo, no existen filosofías del amor. Quédate aquí, un segundo, un minuto, una eternidad. Hazlo lento, descúbreme bajo tu ser camuflado, o en el centro de la miel, en el universo de tu ser. Hemos cambiado, tú y yo ya no somos los mismos pues nos hemos vuelto a inventar, nos hemos sanado las heridas. Pasado cruel, dulce presente. Ya cruzamos el umbral para caer en las infinitas noches oscuras, y en tus sábanas de fresa. Mientras tú bailabas yo pinté los atajos, dibujé los caminos. Y entonces tú elegiste las palabras del consuelo, y los abrazos del sol. Tenemos el sabor en nuestras lenguas, y ese frío que nos alimenta el cuerpo, que nos lleva a acogernos dentro. No quiero que este fuego se apague, ni que las estrellas se extravíen en un horizonte lejano. No te vayas nunca, no te pierdas. Quiero quedarme dormida en tu regazo, quiero desvanecerme en tus besos y volver a aparecer en tu pecho.
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