
Huellas de nuestros zapatos circundan los mares, plantan nuevas semillas. ¿No ves acaso las ventanas de colores? Déjate llevar por tus piernas, que te lleven a donde quieras llegar, a donde quieras soñar. Sin tus sentimientos, moriría la ilusión. Se acabaría todo cielo. ¿No ves acaso mi cuerpo brillar? Es todo tuyo, cada parte de mi piel, cada línea de cabello. Pintemos. Si no te conociera, entendería qué es la soledad. Hoy me baño en la luz de tus labios, y juntos nos dibujamos girasoles, escribimos las maravillas de una tierra nuestra. De esos óceanos que nos esconden, que nos protegen. Libera tu duende, abrázame a morir.
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