
Volaba sobre su cometa de colores con aires de libertad. Y las nubes de su pelo flotaban en un cielo naranjo. Nunca había entendido el sentido del miedo, ni el por qué de un recuerdo que cantaba letras perdidas y un par de ojos cegados en la oscuridad. Lluvia, lluvia infinita, y un viento helado que sonaba más bien a reclamos, o a lamentos de vidrio. Pensaba en los verdes, pensaba en los rojos... mucho color para tan corta vida. Mucho dolor para tan diminuta existencia, y sin embargo, volaba la cometa, correteaba los cielos desde su vestido margarita.
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