Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 25 de mayo de 2008

Sequedad de labios


Me cansé. Lo juro. No entiendo nada. Ni siquiera la sequedad de mis labios. Ni ese vacío en la guata, que sube y sube y me cierra los canales, me obstruye la respiración para pronto sentir que me muero. Las manos me sudan. Me quiero bajar. Mucho ruido, y todo a demasiada velocidad. Escucho todo conversar y una mujer por dentro que me grita. ¿Por qué me haces esto? Un puñal afilado bordeando mi cuello, mi corazón ya rasgado. Déjalo. Ya no hay nada de qué arrepentirse, ni nada por qué disculparse. Sólo ve, déjalo. Me quiero bajar. Más rápido de lo que subí. Aprieta los botones, cierra todas las puertas, y ve tú detrás de ellas. Deja de girar, lo ruego. Suena de a poco, un llanto a lo lejos. Me cansé. Me duermo. Me quiero bajar, quiero gritar, o tal vez es ella. O te mato a ti o me mato. Maldito fuego, maldito hielo. No entiendo nada, y luego todo se acaba.

No hay comentarios.: