
¿Por qué jugamos?... no sé, a querer que queremos, a creer que soñamos. Es complicado. Es difícil componer palabras en sonidos coherentes. O dibujar labios de colores que no existen. Es como pretender que las mentiras sean opio, que los cielos sean el suelo. En verdad no sé qué quiero decir, mi propia música está confusa. Hay caminos azarosos, calles perdidas y faroles que intentan alumbrar algo, susurrarme algo al oído sutilmente, y no entiendo, no logro descubrirlo. Un par de alas mágicas, y esos juegos en los que seguimos inmersos. Luego la realidad del hombre, y esa soledad que nos come los gritos.
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