
Hoy te vi otra vez. Parecías querer con tu sonrisa y esos ojos inocentes ya conocidos, recordarme tiempos que no existen. ¿Por qué quisiste buscarme cuando ya era tarde? Te tomaste una calma demasiado despacio, no lograste descubrirme. Después quisiste venir en tu bicicleta, con tus globos de colores y tus típicas promesas, a decirme que ahora sí estaríamos juntos. Pero no entendiste, nunca lo hiciste. Los jarrones rotos jamás pueden volver a ser lo que eran. No se puede recuperar los pedazos y armarlos así nada más. Quisiste volver a mis encajes, a mi cuerpo, a una fotografía que yo ya había quemado en el fogón, pero no te dejé. No perturbarías mi espacio de nuevo. Una vez que mientes, ya se deja de creer. Y una vez que te equivocas, es difícil olvidar. Ya no tengo flores para darte, ni tampoco el calibre de mi ser. Confórmate con seguir adelante. Ve a otro lado a crecer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario