
Gracias por no quitarme las alas. Sé que las puedo perder en cualquier instante, con cualquier dolor, incluso las lluvias y tormentas pueden quemármelas. Y entonces perdería mi lugar en el cielo, ya no podría volar, y sin volar muero. Pero no, tú siempre cuidadoso, protector, no dejarías que me quedara sin sueños, sin ilusiones, sin vuelo. Y así me ofreces bajar el cielo a mi tierra. Y me prometes un mundo lleno de colores. Eres mi ángel, eres mi luz, eres la felicidad que hace tanto tiempo no lograba tener. Hoy la visualizo, hoy la palpo. Estamos tú y yo, en aquel cielo que inventamos, con las palabras, los colores, y los gustos que nosotros hemos querido. Gracias por la estrellas, gracias por el mar. Gracias por las sonrisas, y por cada beso que me das.
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