
Déjame dormir. Silencio. Déjame. Que no quiero abrir los ojos para ver en qué se ha convertido el mundo. No resisto ver lo que tú eres. Ni tus ojos engañosos. O esa boca tuya que me miente vilmente a cada segundo. O tu mano.. que en vez de acariciarme me rasguña, me hiere, me pudre hasta la sangre. ¿Por qué me lastimas? Y ahora no sé qué fuerza poderosa empuja mi pequeña alma hasta un vacío infernal y hasta mis pies están demasiado cansados para seguir caminando. Me duele el cuerpo. Perdí la luz, perdí el color. Y hoy sólo me hallo en un lugar del que no puedo marchar, donde el suelo es frío y la muerte cercana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario