Daba la impresión de serun hombre tan cansado de la vida
que ni siquiera deseaba vivir despierto
las últimas horas de su existencia
y aunque los vientos lo empujaban a aquel vacío
su único refugio permanecía aún intocable
sí, un espíritu invulnerable y la luz de la ventana
y una cabeza demasiado soñadora para simplemente dejarse caer
seguiría batallando, hasta su soplo final
y apuñalaría su cuerpo mortal
para viajar a un puerto un poco más allá.
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