Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 12 de julio de 2008

Mujer efímera


Esmeraldas brillantes encapsuladas en dos óvalos de plata. Y unas pestañas tan largas que casi podían tocar cualquier otro rostro. Labios de rubí, y su piel, un hermoso proyecto alquímico de nácar, ámbar y polvo de estrellas. Era casi una mujer irreal, imaginaria, una invención sacada de una novela romántica, quizás demasiado química. Pero eso no era todo, tenía pechos relucientes, de un sabor parecido a la miel, y su lengua era caramelo en almíbar. Su cuerpo era lluvia congelada, o un conjunto de pequeñas gotitas de agua brillantes. Sus cabellos eran enredaderas de flores, blancas y amarillas, algo así como bañadas en oporto, whisky o chocolate. Y sus manos tenían algo especial, algo como una historia de cielos dibujados. O de amores sin resolver. Era una mujer efímera. Así la había descrito él en sus roídas páginas de papel. 

No hay comentarios.: