Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 23 de julio de 2008

Tango en París

Un último tango en París. O quizás en días lluviosos, calles oscuras, y caminos mojados. En tiempos como estos, en veredas cercanas, en mi propia puerta. Sí, eso escucho. Una canción que viene a buscarme desde fuera. Que avanza desde la reja de mi casa hasta mi secreta interioridad. Y luego aparece con una rosa en los labios. Perfume de chanel. Y los zapatos relucientes dispuestos a bailar. Están cargados de fuego. Están invitándome a amar una noche más. Entonces acaricio tu pecho en aquel terno negro, y beso tu rostro como si fuera la primera vez. Eres gentil. Delicado. Tierno. Incluso hermoso en la luminosidad de nuestros cuerpos. Y la melodía continúa y una de mis piernas está entre las tuyas. Me das la rosa. Y yo te canto amor de mi vida. 

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