Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 22 de julio de 2008

Hasta el último


Con las cosas más pequeñas uno puede disfrutar del día. Es difícil creerlo. Uno suele dejarse abrumar. Abandonarse cuando hay tiempos que no son tan buenos, o épocas en las que pareciera llover sobre mojado. No sé por qué es una constante del ser humano... en nuestro lado negativo somos demasiado vulnerables, poco tolerantes a la frustración y llenos de miedos. A la menor duda, incertidumbre, nos perdemos, nos desconsolamos. Y sin embargo, el cielo tiene más colores aparte del gris, hay que salir a buscarlos, y luego uno mismo pintarlos en el infinito. Yo tuve unos días tranquilos, bien acompañados, colmados de risas. Eso quería, reírme hasta cansarme, hasta de me doliera la guata y mis ojos llegaran a llorar de la risa. Nada más que detalles bastan. Nada más que tener las ganas y la intención de querer estar bien y aprovecharlo hasta que acabe. Hasta la última gota de mistral, hasta la última carta del naipe, hasta el último beso. 

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