
Hace frío afuera. Hace frío en el alma. No sé cómo seguir con esto, cómo avanzar o quizás detenerme. Pensar un rato al costado de la vereda. O dejarme bailar con el viento hasta tus brazos. Pero en realidad, no sé si lo mereces. Después de todo mi esfuerzo, de mis batallas por mejorar, observo tus ojos orgullosos, y ese aire de grandeza como si fueras perfecto y todo el mundo tuviese que arrodillarse a tus pies. Sombrío, oculto y callado estás sentado, como esperando que alguien te dirija la palabra, miras hacia afuera, a los pajaritos, y a mi me duele con sólo oírte respirar. Quien te dio corona perdió el reino.
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