Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 4 de julio de 2008

Pensamientos médicos


La diferencia está en uno. En saber que la gente no quiere fármacos momentáneos ni burdos paliativos. La gente son personas, y las personas quieren el fondo, no el segundo. Por segunda vez constato de que entran y vuelven a salir apagados, entristecidos, con su bolsa de remedios y un par de indicaciones. Qué error más grande. La persona tiene algo que contar, y está rogando a gritos por ser escuchada. Qué pena que los médicos no den cuenta de ello. Y entonces se refugian en nosotros, un simple estudiante, que si bien tiene poco camino recorrido, tiene todo el tiempo para acoger sus historias. Hoy llegó un hombre esposado. Había asesinado a su mamá. Y la vez anterior, una niña que engañada por su mamá, iba a ser internada por esquizofrenia. Tantas vidas hay detrás de un problema, tantas huellas de dolor, de enfermedad. Quizás si se les diese una palabra de consuelo, recobrarían la fe perdida. Volverían a tener entusiasmo por vivir. 

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