Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 20 de diciembre de 2011

Navidad

Queda tan poco para navidad. Uno escucha en la televisión o a veces directamente de las personas, el concepto de "recuperemos el verdadero espíritu de la navidad", lo cual, desde mi experiencia, es un objetivo lindo y trascendente. Poder ayudar a otros, hacer feliz a alguien por al menos una noche. Adquiere un valor que es impagable con tarjetas de crédito. Y que a uno lo reconforta por dentro. Saber y sentir que se ha hecho algo por un mundo mejor. Por ver a alguien sonreír. Tan más bonita sería la navidad si la gente no se volviera loca comprando cosas en sus ansias de tener más por tener, y en vez de eso, dedicara un segundo de su tiempo, a cumplir el humilde deseo de otra persona. Todo sería tan distinto si nos ayudáramos más. Sin embargo, al final del día, incluso yo caigo en las listas de compras navideñas y en toda esa locura gringa que convierte la festividad en un sin sentido. Qué ganas de que también hubieran movimientos mundiales en contra de esto. 

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