tan pulida tan triste
la promesa tan leve no me sirve
tan débil tan humilde
no me sirve
tanta rabia
no me sirve tan fría
la osadía
(Mario Benedetti)
La promesa tan leve no me sirve. Esa que se susurra entre líneas, llena de interpretaciones, sujeta a las condiciones de la promoción. No, esa promesa no me sirve, ni lo leve, ni lo falto de coraje, ni lo débil. Los tiempos de hoy están llenos de aguaceros, no me sirve fría la osadía, la incomodidad perfecta ni el silencio otorgado con tamaña indiferencia, el cuarto vacío, no me sirve. Por el contrario, no busco, ni aguardo, lo que deba suceder, ha de hacerlo, con paraguas o sin él. Las batallas se definen, en el tajo de la magnolia, en el estrellado del cielo. No tengo escudos ni armaduras, el cuerpo dispuesto a la aceptación de todo lo que traiga el camino, la esperanza tan dulce o las desventuras del ciego. Lo recibo y entrego todo. Cualquier cosa, menos la promesa tan leve, esa no me sirve.

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