Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 16 de diciembre de 2011

Tan leve, no me sirve

La esperanza tan dulce 
tan pulida tan triste 
la promesa tan leve no me sirve 
tan débil tan humilde 
no me sirve 
tanta rabia 
no me sirve tan fría 
la osadía
(Mario Benedetti)

La promesa tan leve no me sirve. Esa que se susurra entre líneas, llena de interpretaciones, sujeta a las condiciones de la promoción. No, esa promesa no me sirve, ni lo leve, ni lo falto de coraje, ni lo débil. Los tiempos de hoy están llenos de aguaceros, no me sirve fría la osadía, la incomodidad perfecta ni el silencio otorgado con tamaña indiferencia, el cuarto vacío, no me sirve. Por el contrario, no busco, ni aguardo, lo que deba suceder, ha de hacerlo, con paraguas o sin él. Las batallas se definen, en el tajo de la magnolia, en el estrellado del cielo. No tengo escudos ni armaduras, el cuerpo dispuesto a la aceptación de todo lo que traiga el camino, la esperanza tan dulce o las desventuras del ciego. Lo recibo y entrego todo. Cualquier cosa, menos la promesa tan leve, esa no me sirve.

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