Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 27 de diciembre de 2011

Rosas blancas

Me acordé de ti con tanta pena. Lo difícil que fue ver cómo te ibas poco a poco, día tras día, sin tener que decirlo con el rostro, ni mostrarnos demasiado apenados o con miedo. El tratar de animarte, sin que sonara demasiado falso, ni intentando llenar un vacío con expectativas irreales. El tener que tomarte de la mano sin contarte nuestro dolor, sino que, comiéndonos la tristeza para soltarla luego, en algún otro lugar. El tener que mostrar una sonrisa, aún cuando a veces falleciéramos por dentro. Qué difícil fue acompañarte, en un camino en el que nadie podía ir contigo, nadie podía seguirte. Pero qué tarea más ardua debe haber sido para ti, atravesar una batalla tan dura cuando estabas tan cansada, no decir que estabas asustada para no preocuparnos, mirarnos con la misma sonrisa para hacernos sentir mejor. Tomarnos de la mano con ternura para que no tuviéramos congoja. Qué difícil fue tener que despedirnos, de la vida, del cariño, de tenerte aquí con nosotros, del almuerzo todos los sábados, de los veranos en Con Cón. De tantos minutos. De tantas cosas. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amiga,
lo que haces es tan valiente y certero. Me parece una verdadera demostración de amor, tanto para ti, como para otros.
Te quiero, y espero que la tormenta, esa que se hace cotidiana, comience de poco a decantar y la vida te entregue muchas más razones para sonreír y seguir luchando.

Amélie dijo...

amiguita!! recien veo tus palabras!!
muchas gracias por siempre darme ánimo y hacerme ver que el sol siempre sale, a veces en neblinas y aguaceros, pero sale.
yo también te quiero =)