Tantas emociones que no caben en una única paleta de colores. El mundo viene pintado en acuarela, con sus tonalidades, degradé y demases. Experimentas el frío y el calor, e incluso, ambos al mismo tiempo. Y a veces, sin darte cuenta, piensas en celeste, caminas en verde, y sientes algo en una mezcla de gris y rojo. Como si ninguno de aquellos puntos del cuerpo estuvieran interconectados, y cada uno llevara su propia locura dentro. Me gusta imaginar el universo y sus desvaríos en colores. Se me hace cercano. Como parte de aquello que mis ojos pueden apreciar y modificar. O talvez, repintar. Cada segundo es un cambio. Cada cambio es un color nuevo y por ende, una emoción distinta. Me gusta pensar que con sólo traer un color a mi consciencia y a mi corazón, puedo escribir líneas tan diferentes de un mismo paisaje. Y que a veces, es necesario rotar los colores, para no sentirnos demasiado embargados por uno solo. Últimamente he tratado de jugar con los matices, no siempre me resulta.

2 comentarios:
Amalia, no sabía que tenías blog, que buena onda, está bonito el texto!besos!
Siii lo tengo desde el 2007!!!!
Gracias por el comment =)
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